Las Escuelas de Campo son un eje central para la adaptación al cambio climático en Papallacta y Cuyuja

Las Escuelas de Campo son un eje central para la adaptación al cambio climático en Papallacta y Cuyuja

“Hemos aprendido a sembrar en las alturas, nutrir la tierra, mejorar la producción, y compartir los aprendizajes con nuestros hijos, para que las nuevas generaciones tengan y consuman alimentos buenos y sanos”                                                                                                                              Marcia Diaz – Papallacta

Un eje central para la capacidad de adaptación de una comunidad local radica en sus conocimientos sobre cómo impacta el cambio climático a su entorno y sobre cómo pueden responder frente a ello en sus prácticas diarias. El Comité de Actores locales Cuyuja-Papallacta en Napo[1], con base en los estudios de riesgo climático y el análisis de brechas y necesidades para la adaptación realizados con el apoyo del Proyecto AICCA en Ecuador, definió la necesidad de implementar un programa de fortalecimiento de capacidades en prácticas sostenibles para la población como una actividad clave de la estrategia integral de adaptación de la zona.

El Programa fue diseñado de la mano del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica y los gobiernos locales en el formato de Escuelas de Campo tanto agrícolas como pecuarias para brindar a los participantes un aprendizaje relevante, participativo y práctico. Incluye tanto temas transversales de contexto como manejo y conservación del suelo y el agua, conectividad de ecosistemas en el paisaje, soberanía alimentaria, comercialización asociativa, género e interculturalidad, como temas productivos prácticos como la elaboración de bioinsumos, manejo de semillas, pasturas y forrajes, manejo reproductivo, salud animal (ciclo reproductivo, vacunación y desparasitación), entre otros.

Las sesiones de capacitación se realizan en las fincas e invernaderos de los beneficiarios, de manera continua, una vez por semana, durante 9 meses. De esta manera, se fortalecen también los vínculos comunitarios y se da un intercambio de conocimientos que afianza los saberes locales. Marcia Diaz, nos comparte que el invernadero se ha convertido en un emprendimiento familiar para cultivar varios productos durante todo el año, mejorando la soberanía alimentaria tanto de su familia como de la comunidad. Antes esto era imposible porque las heladas constantes en la zona quemaban los sembríos. Actualmente, la producción agroecológica que realiza Marcia la destina para el consumo del hogar, así como para comercializarlo de manera local.  En total participan de las Escuelas de Campo 110 personas de Cuyuja y Papallacta, de las cuales 73 son mujeres.

Complementariamente a la capacitación y en el mismo sentido de promover la sostenibilidad de las acciones de adaptación, el proyecto dotó de infraestructura y equipamiento para apoyar la productividad de la zona. Se construyeron 42 invernaderos que benefician a 168 personas. Además, se entregaron 3 motocultores, 6 desbrozadoras, 6 boleadoras manuales, 80 bombas de mochila y herramientas varias como: azadones, palas, rastrillos y carretillas metálicas.

El programa finalizó en Papallacta este 23 de junio con la graduación de 60 participantes. Durante el evento, Inés Arias, Directora de Adaptación al Cambio Climático del Ministerio de Ambiente, Agua y Transición ecológica, mencionó “Sabemos que los conocimientos adquiridos, en cuanto a agricultura y ganadería sostenible y resiliente, permitirán la aplicación de prácticas amigables, respetando la frontera agrícola, para alcanzar el equilibrio entre el enfoque social, ambiental y económico. Es necesario proteger los ecosistemas alto-andinos (páramos) para preservar la fauna y flora, y así contribuir a reducir los efectos del cambio climático”. En Cuyuja la capacitación finalizará en las próximas semanas.

El mejoramiento productivo bajo prácticas sostenibles que tienen en cuenta los cambios del clima constituye una excelente estrategia de adaptación. Por un lado, reduce la presión sobre los ecosistemas naturales. Pero por otro, incide directamente en la calidad de vida de las familias, tanto porque propicia una alimentación más sana para sus miembros, así como porque permite la diversificación de sus fuentes de ingresos.

[1] El Comité de Actores locales Cuyuja-Papallacta en Napo está integrado por los gobiernos locales de ambas parroquias, las autoridades del Parque Nacional Cayambe Coca (Ministerio de Medio Ambiente y Agua), la división local del Ministerio de Agricultura y ganadería y representantes del Proyecto Hidroeléctrico Victoria