monitoreo socioecológico andino

CONDESAN y la Red ROSA presentaron el primer libro de síntesis del monitoreo socioecológico andino

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El lanzamiento reunió a autoridades, editores y coautores en FLACSO Ecuador. La obra, de acceso abierto, reúne doce años de investigación en siete observatorios desde Venezuela hasta Chile, e incluye una infografía que sintetiza visualmente la red.

El miércoles 16 de septiembre, el Auditorio de la Biblioteca de FLACSO Ecuador acogió el lanzamiento de «Monitoreo integrado y dinámicas territoriales andinas: una mirada continental», el primer esfuerzo de síntesis de la Red de Observatorios Socioecológicos Andinos (ROSA).

La obra reúne la historia ambiental, las dinámicas territoriales, los procesos de monitoreo y las principales evidencias de cambio socioambiental en siete observatorios distribuidos a lo largo de la cordillera, desde las cumbres tropicales de Venezuela hasta los Andes centrales de Chile.

El evento, conducido por Saskia Flores de CONDESAN, contó con la bienvenida de Gioconda Herrera, directora de FLACSO Ecuador, y con las intervenciones de Luis Daniel Llambí (participación virtual desde Venezuela), Nicolás Cuvi, José Juncosa y algunos coautores del capítulo del Chocó Andino: Francisco Cuesta, Blanca Ríos-Touma, Carolina Proaño-Castro e Inty Arcos. El cierre estuvo a cargo de María Argüello, Directora Ejecutiva de CONDESAN.

Un hito de la ciencia colaborativa

Gioconda Herrera abrió el evento destacando el carácter inter y transdisciplinario de la obra, y subrayó algo que consideró urgente: la necesidad de proteger las alianzas duraderas en un contexto adverso.

«Esa necesidad de cuidar muchísimo esas alianzas duraderas en un tiempo en donde todo se tiende a diluir, se tiende a fragmentar, en donde los esfuerzos de construir redes son cada vez más difíciles.»

Luis Daniel Llambí, coeditor del libro, presentó el contexto en el que nace la obra y desmontó una idea frecuente: que el monitoreo es un ejercicio académico aislado.

«El conocimiento derivado del monitoreo de largo plazo no es un lujo de los investigadores, sino que realmente es un insumo clave para la conservación, para la gestión sostenible y para la planificación territorial.»

Llambí recordó que, durante décadas, los Andes contaron con iniciativas valiosas de monitoreo —GLORIA-Andes, la Red de Bosques Andinos, iMHEA, el monitoreo glaciar— pero con un vacío persistente: la integración entre variables ambientales y sociales. ROSA nace en 2023 para llenarlo.

Entre los principales procesos de cambio identificados por la red, mencionó el aumento de temperatura de hasta más de 1 °C por década en los últimos 30 años, el retroceso generalizado de glaciares —con la inminente desaparición de los que están por debajo de los 5.000 metros—, la migración altitudinal de especies vegetales y las transformaciones en el uso de la tierra.

La historia ambiental: una novedad del libro

Nicolás Cuvi, coeditor y coautor, centró su intervención en la historia ambiental, el sello distintivo de esta obra. Explicó que su aporte es darle profundidad temporal al monitoreo: entender cómo las sociedades y los ecosistemas se han relacionado a lo largo de siglos, no solo de décadas.

«A veces hay un cierto pesimismo cuando hablamos de temas socioambientales. Vemos muchos indicadores de degradación, pero aquello no es algo únicamente de nuestro tiempo. Nuestras sociedades históricamente han enfrentado retos similares. Lo que pasa es que los hemos olvidado.»

Cuvi destacó el «atrevimiento epistemológico» que significa integrar el conocimiento social, económico y político con el conocimiento ecológico y climático, y contó que cada observatorio cuenta con una línea de tiempo de cuatro dimensiones: poblamiento y tenencia de la tierra, actividades productivas, impactos y conservación, y política e infraestructura. «Son las primeras fotos de lo que sucedió en estos territorios», dijo, e invitó a más investigadores a sumarse a profundizar en ellas.

El Chocó Andino como laboratorio vivo

El capítulo 4 del libro está dedicado a la Reserva de Biósfera Chocó Andino de Pichincha: 2.868 kilómetros cuadrados, un gradiente que va de los 360 a los 4.480 metros sobre el nivel del mar, más de 116.000 habitantes y cuatro áreas clave para la biodiversidad mundial.

Cuatro de sus coautores compartieron, en intervenciones breves, una mirada desde su propio ámbito de trabajo.

Francisco Cuesta presentó el observatorio y destacó la escala del monitoreo que se realiza en el territorio: 45 parcelas permanentes, que pronto serán 60, y más de 20.000 árboles monitoreados. Su hallazgo más contundente fue sobre el carbono:

«Este es un sumidero y no es una fuente. Donde ven todas esas áreas azules en el mapa es donde tienes un proceso activo de remoción de carbono.»

Blanca Ríos-Touma lanzó una alerta sobre el estado de los ríos del Chocó Andino. Explicó que conforme se pierde la cobertura vegetal aumentan los coliformes fecales, que un estudio reciente encontró contaminación en el agua potable del territorio, y que ello tiene consecuencias directas en la salud, especialmente de los niños. Pero también ofreció una clave para la acción:

«Nuestros ecosistemas acuáticos son centinelas, tanto de lo que pasa como del cambio, de qué acciones hacemos. Si hacemos bien las cosas, los ecosistemas acuáticos van a estar mejor.»

Carolina Proaño-Castro habló del futuro del territorio desde el financiamiento climático. Presentó NFTree, el mecanismo con el que Fundación Futuro canaliza recursos del sector privado hacia la conservación: cada píxel de 10×10 metros lleva detrás metadata científica sobre carbono y biodiversidad, y el 90 % de los recursos se destina al dueño de la tierra. A través de este modelo se han canalizado más de 6 millones de dólares al Chocó Andino.

«Si no canalizamos suficiente dinero para competir con los costos de oportunidad de la Tierra, sigue siendo una fantasía que vamos a poder conservar en el largo plazo.»

Inty Arcos cerró el bloque con la voz del territorio. Recordó que él vive en el Chocó Andino desde 1983 y que el territorio que hoy se celebra es, ni más ni menos, el entorno inmediato de la capital.

«El Chocó Andino es el patio de la ciudad capital del Ecuador.»

Arcos subrayó que el Chocó no es solo un territorio biodiverso, sino un territorio habitado —116.000 personas— y advirtió que la ciencia solo tiene sentido si llega a quienes toman decisiones:

«Esta información sirve siempre y cuando la gente del territorio, la gente que toma decisiones, pueda utilizarla. Si no, se va a quedar aquí en los cajones lindos de la FLACSO, en la librería, en el disco duro del Pancho.»

También recordó que el Chocó Andino no lo gobierna una sola institución, sino un mosaico de organizaciones: «Es una sopa que es hermosa porque ahí están las raíces que tienen que sostener un territorio, pero también es un reto».

La ruta editorial

José Juncosa, director de la Editorial Abya Yala, destacó el cuidado con el que se trabajó la publicación y el valor visual de la obra.

«Su contenido despliega un régimen exquisito para el tratamiento visual de la información a través de cuadros, esquemas, fotografías y una riqueza cartográfica poco común.»

Juncosa subrayó que el monitoreo socioecológico es una herramienta clave para comprender las transformaciones de los territorios andinos y orientar respuestas de gestión frente a los desafíos ambientales y sociales.

La historia detrás del libro

María Argüello dedicó su intervención a contar el recorrido que hizo posible esta publicación. Recordó que CONDESAN nació hace más de treinta años de la convicción de que los desafíos de las montañas andinas no pueden enfrentarse desde una sola disciplina, un solo país o una sola institución.

«Las redes no se construyen únicamente con proyectos. Se constituyen con confianza, se construyen con objetivos compartidos y con continuidad.»

La Directora Ejecutiva de CONDESAN repasó los más de doce años de apoyo a redes regionales de investigación y monitoreo, que hoy congregan a 61 instituciones académicas y centros de investigación con más de 100 sitios de monitoreo en la cordillera. Y subrayó el rol que la institución ha jugado en ese proceso:

«Nuestro rol ha sido facilitar, conectar y sostener estos espacios de colaboración regional.»

Argüello recordó también el momento en que nació la apuesta por ROSA: la constatación de que no bastaba con observar cómo cambiaban los ecosistemas, sino que era necesario entender cómo cambiaban las sociedades y los territorios, y cómo ambas dimensiones interactuaban. Y cerró con una idea que atravesó todo el evento:

«Este libro ciertamente es un resultado, pero también es un punto de partida.»

El libro y la infografía: acceso abierto

«Monitoreo integrado y dinámicas territoriales andinas: una mirada continental» está disponible para descarga abierta. La publicación se complementa con una infografía que explica de forma visual los siete observatorios que conforman la red, con sus principales hallazgos y dinámicas territoriales.

Ambos materiales pueden descargarse en los canales institucionales de CONDESAN y de la Red ROSA.

Un esfuerzo colectivo

El libro fue impulsado por la Red ROSA y CONDESAN, a través de su Programa Adaptación en las Alturas-Andes, financiado por COSUDE, con la Editorial Abya Yala como aliada editorial. Participaron más de 60 autores e instituciones de seis países andinos.

Como señaló María Argüello al cerrar el evento: «Ninguna institución habría podido construir por sí sola el conocimiento que hoy tenemos sobre los Andes.»

La Red de Observatorios Socioecológicos Andinos (ROSA) es una iniciativa continental creada en 2023 que articula esfuerzos de monitoreo de largo plazo en los Andes bajo un enfoque interdisciplinario y de diálogo de saberes. Con nueve observatorios desde Venezuela hasta Chile y Argentina, ROSA genera información comparable sobre las dinámicas socioecológicas de la cordillera, identifica vacíos de conocimiento y vincula la evidencia científica con la gestión territorial y la toma de decisiones.

El Programa Adaptación en las Alturas – Andes es parte del Programa Global Adaptation at Altitude y es implementado en la región andina por CONDESAN, mediante un convenio con la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE). Promueve la gestión del conocimiento, genera información y análisis integrales, e identifica soluciones frente al cambio climático para integrarlas a la gestión territorial, desde la escala local hasta la continental. Apoya las redes GLORIA-Andes y Bosques Andinos.

Créditos

Autora de la nota: Saskia Flores, Líder de Fortalecimiento de Capacidades de CONDESAN y del Programa Adaptación en las Alturas-Andes.

Organización del evento: Saskia Flores, con el apoyo del equipo de CONDESAN y del Programa Adaptación en las Alturas-Andes, y Nicolás Cuvi, con el apoyo de FLACSO Ecuador.

Fotografías: Elías Armendáriz

Webmaster: Rafael Rodríguez, CONDESAN

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