En los últimos años se han invertido muchos recursos y esfuerzos a nivel global y regional en el desarrollo e implementación de medidas de adaptación al cambio climático. Se han observado grandes avances en los modelos climáticos y en la definición de las amenazas climáticas a las que están expuestos los territorios. Además, existe una mayor conciencia de que la adaptación efectiva de las comunidades locales al cambio climático dependerá del contexto político, económico, social y ambiental más amplio en el que se implementen tales medidas y cómo se relacionan con diferentes dinámicas de poder a múltiples escalas (Hofstede, 2019; Dupuits et al. 2022).
Sin embargo, el monitoreo y evaluación (M&E) del impacto de las intervenciones para reducir la vulnerabilidad de los socioecosistemas se ha rezagado, especialmente en el caso de los Andes (Llambí y Garcés 2020). De hecho, uno de los principales vacíos de información identificados para la gestión adaptativa de la adaptación al cambio climático en los Andes se refiere al monitoreo y evaluación de las estrategias de adaptación que se están implementando a escala regional, nacional y subnacional, así como la identificación de los enfoques, métodos y herramientas más relevantes que podrían permitir determinar la efectividad y el impacto de dichas acciones (Llambí y Garcés 2020; Hofstede 2019; Schoolmesteer et al. 2016; Becerra 2015; Huggel et al. 2015).
Otro desafío está relacionado con las diversas interpretaciones y percepciones sobre lo que representa concretamente la adaptación al cambio climático, además de lo que se entiende por adaptación exitosa o “mala adaptación” (Biagini et al. 2014). Esta dificultad para adoptar una definición y comprensión común de la adaptación al cambio climático también complica la formulación y evaluación de indicadores para medir su impacto real, lo que a su vez dificulta el desarrollo de análisis comparativos entre iniciativas que abordan diferentes aspectos de la adaptación a través de regiones y escalas. Por lo tanto, es necesario analizar la adaptación al cambio climático como una construcción social que involucra una pluralidad de percepciones e interpretaciones según el tipo de actor, sus intereses y sus escalas de acción (Wisner et al. 2012).





