Tejiendo sostenibilidad: mujeres que transformaron la paja toquilla en liderazgo y esperanza

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Historia de Vida de Catalina Bacilio

En la comuna Barcelona, en la provincia de Santa Elena, la paja toquilla no es solo una fibra. Es memoria, cultura, sustento y también es la historia de mujeres que aprendieron a sostener sus vidas con sus propias manos. Entre ellas está Catalina Bacilio, actual presidenta de la Asociación Artesanal Barcelona, una lideresa que convirtió un momento de crisis en una oportunidad para reconstruir una comunidad.

Catalina desde muy joven empezó a vinculare con la paja toquilla. De niña veía a sus abuelos, padres y hermanos a dedicarse a este oficio, recolectando la paja, cocinando la fibra y realizando los primeros procesos del trabajo. El esfuerzo era grande y la paga pequeña. “Mis papás trabajaban en la paja toquilla, pero solo hacían el cocinado y les pagaban muy poquito. Por eso a mí no me gustaba mucho ese trabajo”, comenta Catalina.

En aquellos años, las oportunidades para estudiar eran escasas. Catalina, como muchos niños y niñas de su comunidad, solo pudo avanzar hasta la educación básica. Aunque logró formarse como profesora artesana en confección de ropa, el sueño de continuar estudiando quedó truncado. Incluso hubo una oportunidad que cambiaría su vida, un sacerdote cercano a su familia le propuso viajar a España para estudiar. Catalina quería ir, pero su madre, como muchas madres de su tiempo, no quiso separarse de su hija.

El Centro Artesanal Barcelona, ubicado en la comunidad Barcelona, provincia de Santa Elena, estaba atravesando un momento crítico. Había llegado a tener más de 120 socias, pero muchas mujeres se habían retirado porque el trabajo ya no generaba ingresos suficientes. La organización estaba a punto de desaparecer.

Fue entonces cuando el sacerdote le dijo algo que Catalina nunca olvidaría: “Si no vas a estudiar afuera, entonces tienes que salir adelante aquí”.

Es por ello que Catalina decidió intentarlo. Llegó al Centro Artesanal sin saber casi nada del trabajo con la paja toquilla. “Era cero a la izquierda”, dice entre risas. Pero lo que sí tenía era determinación.

Poco a poco comenzó a aprender. Las mujeres adultas le enseñaron cada paso del proceso: el manejo de la fibra, su limpieza, el secado, la clasificación. Con paciencia, con errores y con mucha práctica, Catalina fue comprendiendo que aquel oficio era mucho más que un trabajo: era un conocimiento ancestral que venía desde sus abuelos y tatarabuelos.

En ese momento, cerca de 80 mujeres jóvenes se mantenían vinculadas al centro artesanal. Todas compartían algo en común: querían trabajar, ganar su propio dinero y sostener a sus familias.

Catalina comenzó a organizar ese esfuerzo colectivo. Juntas fortalecieron la asociación, trabajaron para formalizar la organización y obtener reconocimiento legal. Primero a nivel provincial, luego nacional y, con el tiempo, incluso internacional.

El Centro Artesanal Barcelona dejó de ser una pequeña estructura de madera para convertirse en un referente en el procesamiento de paja toquilla.

“Este trabajo nos dio libertad. Ya no dependíamos de un patrón. Si queríamos trabajar, trabajábamos; si no, al día siguiente volvíamos. Era nuestro propio esfuerzo”, sostuvo Catalina.

Pero el crecimiento no fue solo organizativo. También fue un proceso de empoderamiento femenino. En un entorno donde tradicionalmente los hombres dominaban muchos espacios productivos, pero ahora todos sus socios y socias trabajan en igualdad de condiciones.

Con el tiempo, las mujeres del centro empezaron a notar un problema: cada vez llegaba menos paja toquilla. En lugar de resignarse, decidieron investigar qué estaba pasando. Catalina incluso se convirtió en comerciante de fibra y empezó a viajar hacia las zonas altas de la montaña para entender el origen del problema.

Allí descubrieron que el cultivo de la toquilla estaba disminuyendo por falta de manejo y organización. Si no actuaban pronto, la cadena productiva desaparecería. Ese fue el punto de partida para capacitarse en las Escuelas de Campo (ECAS) orientadas a fortalecer la producción de paja toquilla. A través de estos espacios, impulsados por el Proyecto Neutralidad de la Degradación de la Tierra (NDT), productores y productoras comenzaron a mejorar las prácticas de cultivo, manejo y cosecha.

Las ECAS también permitieron recuperar conocimientos clave: el manejo de la sombra de los árboles, la importancia de la poda, la ventilación de las plantas y el cuidado de los suelos, entre otros.

Para Catalina y su comunidad, la relación entre la paja toquilla y el bosque es inseparable. El bosque protector no solo da sombra a las plantas; también mantiene el agua que alimenta los cultivos. “Sin bosque no habría toquilla, ni agua, ni vida en la montaña” explica Catalina.

Por eso, las comunidades organizadas han asumido el compromiso de cuidarlo. Incluso cuentan con personas dedicadas a vigilar y proteger estas áreas. Además, la producción se realiza de forma orgánica. En las zonas de cultivo no se utilizan fertilizantes químicos. Los suelos fértiles y el equilibrio del ecosistema han permitido mantener una producción natural.

El camino del Centro Artesanal Barcelona ha estado acompañado por diversas instituciones. A lo largo de los años han recibido el apoyo de organizaciones locales, universidades, empresas privadas, gobiernos locales y programas de cooperación que contribuyeron a mejorar infraestructura, equipamiento y capacidades organizativas.

Uno de los procesos más importantes ha sido el fortalecimiento organizativo y financiero impulsado con el apoyo del Proyecto NDT. A través de capacitaciones en gobernanza, finanzas y gestión organizativa, la asociación ha podido mejorar la administración de sus recursos y consolidar su sostenibilidad.

El acompañamiento también ha fortalecido las ECAS y ha permitido mejorar herramientas de trabajo, infraestructura productiva y sistemas de registro financiero. “Ahora ya no llevamos las cuentas solo en papel. Tenemos recibos, registros y personas jóvenes que nos ayudan con la computadora”, explica Catalina con mucho entusiasmo.

Este fortalecimiento organizativo ha permitido que la cadena productiva de la paja toquilla también vaya a generado cambios al mercado nacional e internacional.

Este fortalecimiento organizativo también ha permitido que la cadena productiva de la paja toquilla vaya generados cambios para conectar con el mercado nacional e internacional. Gracias al trabajo asociativo de las mujeres, a la mejora en los procesos productivos y al cuidado de la calidad de la fibra, hoy el centro artesanal ha logrado establecer relaciones comerciales directas con empresas líderes de la cadena.

Una de ellas es Exportadora K. Dorfzaun, empresa reconocida con sede en Cuenca, dedicada a la producción y exportación de sombreros de paja toquilla de alta calidad, conocidos mundialmente como Panama Hats. Esta empresa adquiere directamente la fibra procesada por el Centro Artesanal Barcelona, valorando especialmente su finura, la calidad del proceso y el compromiso del centro con prácticas social y ambientalmente responsables.

Para Dorfzaun, una de las empresas líderes de esta cadena a nivel mundial, el cumplimiento de estándares sociales y ambientales es un requisito fundamental para acceder a los mercados internacionales. En ese marco, la empresa ha acompañado al Centro Artesanal en el fortalecimiento de aspectos clave como la seguridad industrial, los procesos de calidad, el respeto a los derechos laborales y la promoción de condiciones más equitativas para las mujeres que forman parte de esta actividad.

Actualmente el Centro Artesanal Barcelona, liderado por Catalina, cuenta con 19 socios y socias, que trabajan directamente con 400 productores, que, de ellos, 235 productores han sido capacitados en prácticas sostenibles impulsados por el proyecto NDT.

Para Catalina, ese es uno de los mayores logros. Ella misma se encarga de transmitir a sus hijos el valor del trabajo ancestral. Aunque estudien y tengan otras oportunidades, es importante que conozcan el oficio y la historia de su comunidad.

Muchos hijos e hijas de las mujeres del centro artesanal han podido estudiar en la universidad. Algunos son ingenieros, agrónomos o profesionales que, de una u otra manera, siguen vinculados al territorio y a la producción.

El lugar que alguna vez estuvo a punto de desaparecer ahora es un referente de organización, producción y liderazgo femenino. Y lo más importante: sigue siendo un espacio donde las mujeres encuentran dignidad, autonomía y futuro.

“Esta no es solo mi historia.
Es la historia de muchas mujeres que nunca dejaron de creer”
Catalina

El Proyecto Neutralidad de la Degradación de la Tierra (NDT), es liderado por el Ministerio de Ambiente y Energía; y por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP), que cuenta con la asistencia técnica de la FAO, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial GEF y ejecutado por el CONDESAN.

Elaborado por:

  • Manuel Peralvo, Coordinador del Proyecto NDT
  • Giovanny Cevallos, Especialista de Comunicación – CONDESAN

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